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Encuentro Malvinas


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Introducción

Tras años de reclamar en foros internacionales -el Grupo de No Alineados, la Organización de Estados Americanos, y las Naciones Unidas- el primer gesto hacia el restablecimiento del diálogo bilateral con el Reino Unido lo tuvo nuestro país. En 1989 la administración Menem unilateralmente, y sin ninguna contrapartida, eliminó las restricciones a las importaciones británicas. En lo formal, el diálogo se reanudó a partir de la firma de los acuerdos de Madrid I y II (octubre de 1989 y febrero de 1990 respectivamente). Más, nada de lo convenido -acuerdos militares, de pesca, comunicaciones- debería interpretarse como un cambio en el fundamento del status quo sobre la soberanía y la jurisdicción de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. En este sentido continuó (y continúa) vigente la posición de la Dama de Hierro acerca de que ninguna negociación debería incluir el tema Malvinas. Este diálogo bilateral excluyendo el tema Soberanía en Malvinas se llamó "Paraguas de Soberanía".

La agenda bilateral se ocupó de dos relaciones: el gobierno del Reino Unido por un lado y las propuestas realizadas por nuestro país directamente a los habitantes de las islas -Política de seducción-. Así se realizaron reuniones informales con representantes de las islas, se concedieron reportajes a emisoras de Puerto Argentino, se intercambiaban documentos entre la Cancillería y el gobierno de las Islas, se enviaron libros de regalo y salutaciones navideñas.
Más nada de eso ni siquiera sirvió para que el canciller Di Tella -artífice de la propuesta- pudiese visitar las Islas, ante la negativa del gobierno kelper. La tan criticada política de seducción mostró así su fracaso más rotundo. Respecto a Gran Bretaña en 1993, 1995 y 1996 nuestro país propuso ejercer la soberanía compartida de Malvinas. Fue también en 1993 que se planteó la idea de un Estado Libre Asociado -como lo es Puerto Rico respecto de los Estados Unidos-. Y hacia 1998 se aventuró la internacionalización de las islas -inspirada en las islas Spitbergen, disputadas antaño entre Noruega y Rusia, las partes renuncian a la soberanía, y mediante un tratado internacional la administración se ejerce en conjunto-. Pero ninguna de las iniciativas fue bienvenida por el Foreign Office.

Por su parte, la diplomacia inglesa señalaba sólo dos problemas bilaterales en esta nueva etapa: la pesca y el petróleo (cuestiones cuyo manejo es una cabal manifestación de soberanía). La "confianza británica" crecería al compás de las incipientes relaciones económicas y negocios que las privatizaciones vernáculas propiciaron en los ´90. Fruto de esta "confianza" fue la unión de nuestro país a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)-conformada también por Gran Bretaña-; la creciente inversión inglesa en Argentina, detrás de Brasil, fue el segundo mercado latinoamericano en importancia para Londres .Por ejemplo la British Gas compró a la empresa Pérez Companc la parte que le correspondía en el holding MetroGas -que proveía de gas a la Capital Federal y gran parte del Gran Buenos Aires-), el primer viaje de un presidente argentino desde 1982 -materializado en noviembre de 1998-, o también la participación conjunta en misiones de paz (Chipre).

La fuerte dependencia de las islas respecto del continente se vio posteriormente en dos situaciones. Luego de no haber encontrado petróleo en el mar los isleños comenzaron a debatir sobre la posibilidad de que ciudadanos con pasaporte argentino visiten las Islas -acceso vedado desde 1982-. Contemplaban dos posibilidades: un plebiscito donde la población se manifestaría acerca el acceso irrestricto de argentinos a las islas; o un sistema de cuotas articuladas con visas especiales, a tramitarse en la embajada británica en Buenos Aires. Ya en 1994 habían permitido el ingreso a los ciudadanos que tengan doble nacionalidad, y hagan uso del segundo pasaporte y en 1996 accedieron a que un contingente de familiares argentino viaje periódicamente para rendir homenaje a sus seres queridos caídos en la guerra. Por otro lado el gobierno chileno suspendió a partir del 31 de marzo de 1999 los viajes que la empresa LanChile hacía las Islas como retorsión frente a la detención del ex dictador Augusto Pinochet en Londres. Se dice Retorsión a todas aquellas medidas de coacción que buscan afectar los intereses de un Estado, sin que se constituyan como una violación del Derecho Internacional, ni un acto ilícito. El Consejo Legislativo de las islas no tardó en pedir una reunión entre una delegación británica y otra argentina para solucionar el aislamiento -que se agravó aún más por el apoyo de los países latinoamericanos de no permitir otros vuelos que no tengan escala en Buenos Aires-. La reunión bilateral fue la primera con agenda abierta desde la guerra, aunque el Foreign Office aclaró explícitamente que la soberanía de las islas no sería tratada.

Como señaló en el año 2000 el Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos (perteneciente al Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales), la presencia británica en Malvinas constituye un elemento que puede ser analizado desde dos perspectivas: una simbólica y la otra estratégico-económica. Desde lo simbólico señaló que Gran Bretaña perdió la condición de potencia mundial que luciera antaño; mas no renuncia a su tradición y trata de mantenerse a la altura de su eterno aliado EEUU. Por ello mantiene sus enclaves militares alrededor del mundo. Otra cosa en la que coinciden es en desatender a las Resoluciones de las Naciones Unidas (Gran Bretaña respecto de Malvinas, EEUU respecto de Irak). Desde lo estratégico-económico se juegan la explotación del petróleo, el gas y los nódulos polimetálicos, y el control de las rutas comerciales en el Atlántico Sur (en caso de clausura del Canal de Panamá). Dicho Instituto también hizo un racconto acerca de cómo el Reino Unido aumentó su control sobre el mar circundante a las islas desde 1986.

1986-El Reino Unido ejercía jurisdicción sobre recursos pesqueros en un área denominada "Zona interina de conservación y administración de las Islas Malvinas" equivalente a unos 210.000 km².
1989-El Reino Unido extiende el mar territorial de 3 millas a 12 millas
1990-El Reino Unido extiende la jurisdicción marítima en materia pesquera a 200 millas
1991-El Reino Unido extiende la plataforma continental hasta las 200 millas (corona circular alrededor de las islas excepto en la parte situada frente a las costas patagónicas)
1993-El Reino Unido extiende a 200 millas la jurisdicción marítima británica en las aguas adyacentes a las Islas Georgias y Sandwich del Sur
1994-El Reino Unido amplió su jurisdicción marítima al Noroeste de las Malvinas para incorporar la brecha -1900 km²-, entre las 200 millas contadas desde la costa patagónica y la zona controlada desde 1991. Área que proporciona a la administración británica recursos económicos apreciables por la venta de licencias de pesca a buques de terceras banderas (principalmente extraen calamar o "illex argentinus").
Resumiendo: en 1989 nuestro país controlaba alrededor de 1.100.000 km², el Reino Unido unos 210.000 km². En el año 2000, la Argentina seguía controlando la misma extensión mientras que el Reino Unido había acrecentado su control hasta un área de aproximadamente 1.600.000 km² (una superficie casi 8 veces mayor que la original).